miércoles, julio 21, 2010

Conozco el fenómeno “queer chic” del que tú hablas. Es curioso que espacios que nunca se interesaron por la cultura lesbiana o transexual ahora se interesen por la “teoría queer”. Paradójicamente, una de las claves del “éxito” de lo queer en ciertos ámbitos museísticos o universitarios es su carácter académicamente exótico, a veces incluso “críptico” para espacios que hasta ahora han estado totalmente cerrados a los estudios culturales, a la crítica de las minorías sexuales o la teoría postcolonial. Evidentemente, es siempre más fácil solicitar financiación para un proyecto queer, que para un proyecto de maricas, bolleras y trans. Al margen del pasajero efecto moda, los textos, las prácticas críticas y de intervención política que hoy reconocemos como queer han activado los espacios políticos feministas, homosexuales y trans durante los últimos años… Pero lo importante no es ser “queer” (esto sería una contradicción puesto que “queer” no es una identidad) sino mantener una actitud crítica con respecto a los efectos normalizadores y excluyentes de toda identidad sexual

Beatriz Preciado. Entrevista completa en