miércoles, julio 28, 2010

De pequeña me encantaba ver directamente al sol, mi padre me decía que eso me iba a costar los ojos. En efecto, eso me costó, pero incluso ahora, después de una míopia y otras atrofías, me gusta ver las cosas de frente; lo que me importa es como el sol y no puedo verlo de otra forma que directamente, aunque ese acto me queme los ojos.