miércoles, agosto 25, 2010

Homonacionalismo
El peligro actual para los movimientos de disidencia sexual está en una serie de prácticas políticamente correctas, que pueden ser leídas como reivindicaciones de los derechos de las minorías sexuales, ejercidas por los gobiernos neoliberalistas y de derechas que se han dado cuenta, desde hace décadas, que el mejor método para desactivar la crítica y la disidencia es integrándola a sus programas de derechos, pero usando esta "integración" como una arma de doble filo que puede ser usada para oprimir a otro tipo de minorias: raciales, religiosas, culturales, etc.

Esto lo encuentro peligroso e insidioso porque aunque el Estado pretenda que está deviniendo en homo-nación, eso es obviamente sólo una estrategía para continuar. alimentar los antagonismos entre los movimientos de disidencia y además porque el Estado es un proyecto ante todo heteronormativo, jerárquico, racista y patriarcal, creo que eso no lo debemos perder de vista.

Con esto no estoy afirmando que es preferible no tener derechos por ser disidentes sexuales, sino intentar afinar la crítica, las estrategias y el análisis para no apoyar una serie de prácticas que reivindican nuestros derechos en un sentido normativo-normalizante, que además se fundan en la discriminación de lxs otrxs.

Obviamente, lo que escribo aquí está situado en un contexto europeo, no me atrevería a afirmar que sea aplicable para el resto de regiones cuyo contexto hace que la concesión de derechos ciudadanos es la diferencia clara entre ser violentado o ejecutados.