jueves, agosto 12, 2010

La ceremonia del desayuno que retomo estos días. Disponer la mesa. La parsimonia de las manos que hacen cosas minúsculas. Doy un bocado y el sabor explota en otra lengua,como si alimentar a mi cuerpo fuera alimentar a un extraño.
El sabor de las fresas insertándose milimetricamente en las papilas gustativas. Estos días la boca sirve de bodega, de depositaria de sabores y silencio. Conversaciones interminables guardadas detras del rosario de la dentadura.
Otro bocado y las paredes de la boca van despertando. Mezclar temperaturar. La tibieza de la leche dentro de los pasillos del silencio.La boca llena de leche me recuerda a la siguiente cita de Menchu Gutierrez:
"El Libro de la boca dice que nuestra boca se alimenta de tierra pura, aire puro, fuego puro... y de sangre, de leche, de semen y de palabras.
A veces, sólo de palabras."

--Menchu Gutierrez. Detras de la boca. Siruela, Madrid, pág. 52.