viernes, agosto 13, 2010

Las conversaciones de la boca

(Aquí debe imaginarse el monólogo de la boca en silencio)

La boca no se mueve, no tiembla, no besa. A simple vista, la boca parece estar en reposo, callada, como flotando río abajo. A simple vista, la boca permanece impávida, pero en el silencio más exacto, en lo más profundo de los pasillos del esofago, la boca conversa en silencio consigo misma y con el silencio. La boca exclama en su mutismo, discute, cavila, erige oraciones como edificios, la boca argumenta, niega, reniega, la boca va creando una cadena de sonidos que no son capaces de emitirse, la boca se rie, se carcajea, expresa interjecciones absolutas y selvaticas. Allí, en el mutismo más perfecto la boca se comunica de la forma más inaudible y exacta.