domingo, agosto 08, 2010

"Si el muchacho no tuviera dieciocho, veinte años, sino cuarenta y nueve, sabría lo que todos saben: que la guerra nunca termina. El estado de sitio de la realidad es eterno. En la vida hay dolor y, más allá, sólo se extiende el reino de la muerte. Si el muchacho tuviera cuarente y nueve años sabría que ciertas verdades se callan por decoro y se guardan después bajo las venas para poder resistir el paso de los días. Si no tuviera dieciocho, el aprendiz de morfinomano tendría que saber que la falta de fe no es un continente recién descuebierto por los navegantes ilusos del siglo XX. "

Cristina Rivera Garza. Nadie me verá llorar. TusQuets. Barcelona, Pág. 99.