lunes, octubre 04, 2010

Desobediencias posibles

Voy en un tren rumbo al sur. Me encanta esta forma de viajar. Este ascensor horizontal, la forma en que las nubes y el tren se mueven a altas velocidades y en direcciones opuestas, la forma en que el tiempo es longitud.
Estoy aqui y el cielo es como una boca que me engulle. La luz y su indescifrable sentido cayendo de forma perpetua, casi altazorianamente. Todo esto pasa, mientras el hombre que viaja en el asiento contigo lee un libro, el de mas alla rie de forma disimulada y el que esta sentado justo en el asiento a mis espaldas canta. Canta desafinadamente y feliz. Canta mientras los otros hombres lo estigmatizan con la mirada y la sorna en la boca y ese hombre sigue cantado como si el mundo no existiera, como si no hubiera nada mas alla del ritmo extrano de su voz y el jubilo de no tener ni verguenza ni virtud.
Todo esto pasa mientras la luz se niega adescifrarse dentro de mi cabeza, mientras la luz huye y desobedece a mis ganas de comprenderla. Hay una alianza desbediente, un misterio entre la luz y el sonido extrano de una voz jubilosa que canta desafiando.