lunes, octubre 11, 2010

Se llena de lenguaje. Todo se llena de lenguaje. La humedad de las palabras me llega a los tobillos, me sube por las piernas, me inunda. Todo se vuelve lazos en el pecho, onomatopeya, fractura, grito. Como construirse desde un lugar fuera de este crujir de huesos? Como desde un sitio distinto a este dolor de cristales en la carne? Como dejar de ser esta gota que se precipitya en la cornisa del ojo? Porque puedo hacerme estas preguntas mientras el vacio va creciendo dentro de la cabeza?

Tengo necesidad de un silencio primigenio, de una forma de habitar el espacio que se parezca a mi. Una forma inedita y sin conexiones. La complejidad de ese silencio y de su goce. Donde esta el espacio exacto entre este verbo que me abre los labios y me deja sin arterias. Te digo que quisiera dejar de lado este lenguaje pero todo se llena de lenguaje, de lenguaje tembloroso que se derrumba ante tu grito.

Tu voz como eco de otras voces. No hay nada inedito en este miedo. De hecho puedo reconocer perfectamente el crujido que es un libro hacia el pasado.