martes, noviembre 23, 2010

Olvido el nombre de la pulsión que nos lleva a lo fatal, la complejidad que fascina y al mismo tiempo es insostenible cuando se trata de afectos y cuerpos en movimiento. La pequeña herida que termina separándonos de nosotrxs o de lo amado. No hablo sólo de la economía de los afectos y su mediatizaciçon, sino de aquello que nos vuelve un montón de células vibrando de sentimientos encontrados. Las distancias que se tejen como surcos que a veces permiten la cercanía y el espacio diario que construye muros y crea distancias. El mercado de los afectos y sus fluctuaciones no explican estas discordancias, ni freud, ni toda la escuela psicoanalítica o la filosfía enteran sirven para explicar el por qué esta pulsión ahora y ni por qué este sentir que los ojos están llenos de escarcha.