sábado, agosto 14, 2010

En el carrusel de sabores que es la boca, el paladar se vuelve una pantalla sobre el que desfila el abecedario del sabor. "A" es el sobor inaugural, el primer sabor, sabor mitico de la felicidad. El sabor que nunca mas volvera a degustar, el sabor que la boca busca y suplanta con lenguaje. El sabor del centro y del latido, de la pertenencia y la incondicionalidad.
"A" es el sabor tibio bajando por las glandulas mamarias de la madre, el sabor que crea a la boca bebe y que trazara en sus recorrido las trayectorias de la boca futura, sus deseos.
La boca nada hacia dentro en su propio mar de saliva. La boca bucea entre su pliegues y en esa oscuridad aterciopelada la boca se da cuenta de que cada molecula de saliva esta cifrada. De que cada atomo resbaladizo y transparente lleva un mensaje.
La boca se da cuenta que las oleadas de saliva son su propia biblioteca de Alejandria. En cada atomo un vestigio, un libro de la memoria y del placer. La boca reconoce cada mensaje y hace que sus papilas gustativas retrocedan y le muestren a traves de cada sabor una imagen.
La boca se cierra y se transforma en un carrusel de diapositivas. Un carrusel de saber, de saber.
La boca se cuenta los dientes con la punta de la lengua y piensa: estoy justo detras de la palabra sonrisa.
La boca se come a si misma. Da el primer mordisco y el zumo se derrama entre sus comisuras, la sensacion de morder su lengua, avalanzarse ferozmente sobre el lenguaje. Ser depostaria de toda invocacion e imprecacion que ella misma ha hecho con el tiempo.
El sabor de la primera dentellada sobre el labio superior sabe a remolinos de marinos, la dentellada siguiente es una tormenta electrica. La boca se sigue devorando a si misma, mientras ignora que en el silencio mas intimo hay una voz que dice: to fall in love.

viernes, agosto 13, 2010

La boca quiere decir: Antofagasta.
La boca asiente. La boca pasa la lengua sobre las letras. Un alfabeto braille de saliva.
La boca sabe, lee: "Detras de todos los nombres esta tu nombre".

--Raul Zurita. "La Vida Nueva". Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1994, pag. 511.

La boca despeinada

La boca cuando es feliz lleva bigote y carmín,

da paseos vertigiosos,

vuelve a casa despeinada.

Saciedad

Caer una y otra vez dentro de los circulos concentricos de la boca. Unir ceremoniosamente el estómago y la boca. Relegere, legere: lo atávico del cuerpo que se une a otros y se introduce en ellos a través de la voz.

AIRE

Algo lejano, que se hace poco a poco dentro de las crestas de la boca, como morder ferozmente en sueños y entre los dientes la impotencia. La consistencia del aire dentro de la boca.

El ejército de la boca

Dentro de la boca el verde: un sembradío, una estampida.

Un ejército crujiente deslizándose dentro del esofago.

El verdadero sonido de la boca

Cuando la boca habla a la distancia su tono cambia. Sólo a veces, cuando nadie la escucha ella habla un lenguaje desconcido, un propio lenguaje. Un lenguaje regido por imágenes no por reglas gramáticales. Un acento húmedo, propio de la boca.

La boca masoquista

La boca es adicta a sentir explosiones en su cielo , el sabor que inunda y arde entre las comisuras de los labios y las capas del paladar es doloroso, erosionante, largamente conocido, largamente deseado. Un sabor que ha estado allí desde el inicio del lenguaje, desde el inicio del deseo. El sabor del apetito, el sabor sin máscaras que acribilla la lengua e inunda la saliva. El sabor de un país, de una mujer, de una adicción. El sabor que si tuviera una metáfora sería la sensación de alfileres o espinas cercando el interior de la bóveda bucal.

La memoria de la boca

En este estadio la boca sólo reconoce algunos sabores, olvida otros. En estos días de reclusión y obituario los sabores que la boca recuerda son aquellos emparentados a la sal: la brisa marina, el sabor del agua del cuerpo, el sabor del agua del mar, las estalagmitas de sal naciendo en el paladar. En estos días las papilas de la boca y el olvido van de la mano. La boca olvida sabores. Olvidar un sabor es cerrar una puerta, escribir un epitafio.

La boca da la espalda y se sumerge en el mar. La boca siempre habla de frente pero cuando se trata del naufragio siempre prefiere la espalda, sumergirse al mar de frente, ver al adversario de frente, boca a boca, aliento chocando con aliento. Saliva con saliva.

Las conversaciones de la boca

(Aquí debe imaginarse el monólogo de la boca en silencio)

La boca no se mueve, no tiembla, no besa. A simple vista, la boca parece estar en reposo, callada, como flotando río abajo. A simple vista, la boca permanece impávida, pero en el silencio más exacto, en lo más profundo de los pasillos del esofago, la boca conversa en silencio consigo misma y con el silencio. La boca exclama en su mutismo, discute, cavila, erige oraciones como edificios, la boca argumenta, niega, reniega, la boca va creando una cadena de sonidos que no son capaces de emitirse, la boca se rie, se carcajea, expresa interjecciones absolutas y selvaticas. Allí, en el mutismo más perfecto la boca se comunica de la forma más inaudible y exacta.

Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi,
cruzo la desmedida realidad
de febrero por verte,
el mundo transitorio que me ofrece
un asiento de atrás,
su refugiada bóveda de sueños,
luces intermitentes como conversaciones,
letreros encendidos en la brisa,
que no son el destino,
pero que están escritos encima de nosotros.

Ya sé que tus palabras no tendrán
ese tono lujoso, que los aires
inquietos de tu pelo
guardarán la nostalgia artificial
del sótano sin luz donde me esperas,
y que, por fin, mañana
al despertarte,
entre olvidos a medias y detalles
sacados de contexto,
tendrás piedad o miedo de ti misma,
vergüenza o dignidad, incertidumbre
y acaso el lujurioso malestar,
el golpe que nos dejan
las historias contadas una noche de insomnio.

Pero también sabemos que sería
peor y más costoso
llevárselas a casa, no esconder su cadáver
en el humo de un bar.

Yo vengo sin idiomas desde mi soledad,
y sin idiomas voy hacia la tuya.
No hay nada que decir,
pero supongo
que hablaremos desnudos sobre esto,
algo después, quitándole importancia,
avivando los ritmos del pasado,
las cosas que están lejos
y que ya no nos duelen.

Luis García Montero.
De aquellos primeros años en esta ciudad. De aquellas primeras risas y de los besos que siguieron a la adicción y luego al fuego y luego al escarnio y luego al luego...

http://www.monchootero.com/10_vengo.html
Entro a la boca y el aroma de la madera nueva entra a su vez en mi boca. La boca se desdobla en un mise en abyme. Entro en la boca y observo los diminutos osarios que alguna vez se llamaron libros. Los diminutos árboles cercenados para rendirse frente a la tinta. Entro en la boca y mis ojos crecen al imaginarse de una vez la posibilidad de leer de un vistazo toda esa escritura. Entro en la boca que tiene enormes hileras de dientes que se rien y murmuran grafias. La boca es ahora una biblioteca infinita. La boca es ahora el aroma de la madera en los alvéolos. La boca es ahora un sexo que me traga.
Las dos bocas nunca podran besarse.La leche de la boca del Norte es la saliva (primera alquimia de la sangre).
La saliva de la boca del Sur se llama ciprina (liquida cartografia). A pesar del no beso, las dos bocas se comunican al llover.
Cuando ambas llueven se produce una tormenta de onomatopeyas, un resumen gutural de lo que para el lenguaje es inefable.
La boca se esconde bajo de la cama, me arrodillo, me vuelvo cuadrupeda para buscarla. La madera bajo las rodillas y las palmas sabe a tierra mojada, huele a vetas de arboles que hablaron. Busco la boca y encuentro al tiempo y sus paisajes subiendo por mi extremidades.
Encuentro la boca y trato de asirla mientras la observo besar a una montana.

jueves, agosto 12, 2010



...Hacer siempre lo incorrecto es una forma de acertar...
Una vez más lxs barbarxs del Norte siguen metiendo el dedo en llaga:

http://www.estudiosjotos.com


Viento y luz. Se mezclan con la respiración y este pequeña cajita de folk dañino.
Esta noche hay lluvia de estrellas, eso ha de significar algo.
Ha de significar que el cosmos necesita lluvia estelar para limpiarse
y recomenzar con una patina celeste.

La ceremonia del desayuno que retomo estos días. Disponer la mesa. La parsimonia de las manos que hacen cosas minúsculas. Doy un bocado y el sabor explota en otra lengua,como si alimentar a mi cuerpo fuera alimentar a un extraño.
El sabor de las fresas insertándose milimetricamente en las papilas gustativas. Estos días la boca sirve de bodega, de depositaria de sabores y silencio. Conversaciones interminables guardadas detras del rosario de la dentadura.
Otro bocado y las paredes de la boca van despertando. Mezclar temperaturar. La tibieza de la leche dentro de los pasillos del silencio.La boca llena de leche me recuerda a la siguiente cita de Menchu Gutierrez:
"El Libro de la boca dice que nuestra boca se alimenta de tierra pura, aire puro, fuego puro... y de sangre, de leche, de semen y de palabras.
A veces, sólo de palabras."

--Menchu Gutierrez. Detras de la boca. Siruela, Madrid, pág. 52.

miércoles, agosto 11, 2010

Bebo un gran vaso de leche y siento los velos del sabor haciendo mareas blancas contra el cielo de la boca. La leche sabe inversamente proporcional a la sangre. Bebo leche y el líquido baña los dientes, los hace recordar cuando ellos eran leche: ese estado donde eran diminutos y poblaban la boca de carcajadas sin pudor.
Bebo leche y pienso en mis huesos, me gusta imaginarme las trayectorias backwards, palabras y procesos en retroceso, al revés. La marea blanca sigue introduciéndose por mis labios hasta hacerme pensar, una vez más, en el lenguaje, en lo que realmente me gustaría decir, en lo que es posible decir. Cuando pienso en lenguaje, los 14 velos de la leche se transforman, poco a poco, en aterciopelados velos de sangre.
La leche-lenguaje abre una herida en la boca, una herida por donde fluctuan los sabores de lo descriptible y donde se sepultan los sabores largamente amados que ya no probaremos y no podremos volver a nombrar.
Termino mi vaso de leche y la "eñe" de daño, se vuelve un serpiente que escalda la lengua.

lunes, agosto 09, 2010

BOMBAY

Bombay ha sido uno de los nombres de mi miedo,
su sonido me hacia ocultarme bajo la cama,
quiza por ello, sólo por miedo, quise irme a vivir allí.

Quise ser más fuerte, más capaz,
después me dí cuenta que Bombay
es un espacio entre mis vértebras.
Mater,
ahora que puedo decir tu nombre mientra soy feliz,
me siento en la ajena luminosidad de esta cocina
para agradecerte la perfecta construcción de mi coraza,
afanosas manos que pulieron uno a uno los rescoldos
y cerraron toda posibilidad de fisurarme,
que hicieron de mi tiempo una herramienta,
un mecanismo perfecto y testarudo en la búsqueda del daño.

Desobedecí
y la coraza parece un descampado y yo te amo,
y amo esta posibilidad de ir en contra mía,
ahora que puedo decir tu nombre mientras soy feliz.





Extraído de ESTUDIOS JOTOS-MARIMACHOS-PUTOS.

domingo, agosto 08, 2010

Salgo de allí llorando. Lo sé, lo sé, la realidad está allí aunque a mi se me olvide. Aunque yo quiera olvidarlo. No puedo. A veces, no puedo.

"Si el muchacho no tuviera dieciocho, veinte años, sino cuarenta y nueve, sabría lo que todos saben: que la guerra nunca termina. El estado de sitio de la realidad es eterno. En la vida hay dolor y, más allá, sólo se extiende el reino de la muerte. Si el muchacho tuviera cuarente y nueve años sabría que ciertas verdades se callan por decoro y se guardan después bajo las venas para poder resistir el paso de los días. Si no tuviera dieciocho, el aprendiz de morfinomano tendría que saber que la falta de fe no es un continente recién descuebierto por los navegantes ilusos del siglo XX. "

Cristina Rivera Garza. Nadie me verá llorar. TusQuets. Barcelona, Pág. 99.

Las manos que hablan caminan dentro del cuerpo,
en su cama nunca me siento sóla y sin embargo,
lloro de felicidad y de rabia por la falta,
la sincronia desaparecida.

El aroma de ella: algo nunca marchito,
nunca sangrante,
a su lado siento que desaprendo el mundo
y el mundo se vuelve insignificante
cuando ella me habla con las manos.

Su cuerpo hace la oferta de quedarme,
¿podría yo alguna vez quedarme de verdad en algún sitio?







Lloro y lloro más, luego todo termina en carcajadas.





(Aqui va el signo de la plabra orgasmo)
Las preguntas como una hemorragia que no puedo parar. ¿Por qué en este tiempo viene todo junto? esta extraña sensación de que el amor es una cosa abstracta, tan abstracta que sólo puede pasar por el cuerpo y se burla cuando pensamos que ese es el vehículo para asirlo. Los cuerpor tendidos, los cuerpos deseantes, los orgasmos, esos gritos, la forma en que la piel se reconoce y se desconoce: una forma de destejimiento mental. El poder de no saber.

Lacan y su amargura rondando las aristas del concepto: El amor es dar algo que no tienes a alguinen que no lo quiere.
Y se arremolinan juntos el nombre de todas las personajas y los lugares como en un nudo de tiempo, lo único que persiste en ese atropello, en ese suceder indetenible de instantes, son estas ganas, identicas y salvajes, iguales a sí mismas, que nunca decrecen ni descreen, estas ganas de la garganta yl a sinapsis hasta las puntas de los dedos que tiemblan, que emulan el gesto de lxs adictxs, estas ganas de seguir creyendo que en verdad todo es puro, sólo, lenguaje. Solo.