Pensar es (re)correr(se), irse sin moverse, circunaufragar y volver. Te estoy pensando... es pensar todo y en todo. sayakyetel@gmail.com. Fotografía de Adrián Volt Saénz.
sábado, agosto 14, 2010
"A" es el sabor tibio bajando por las glandulas mamarias de la madre, el sabor que crea a la boca bebe y que trazara en sus recorrido las trayectorias de la boca futura, sus deseos.
La boca se da cuenta que las oleadas de saliva son su propia biblioteca de Alejandria. En cada atomo un vestigio, un libro de la memoria y del placer. La boca reconoce cada mensaje y hace que sus papilas gustativas retrocedan y le muestren a traves de cada sabor una imagen.
La boca se cierra y se transforma en un carrusel de diapositivas. Un carrusel de saber, de saber.
El sabor de la primera dentellada sobre el labio superior sabe a remolinos de marinos, la dentellada siguiente es una tormenta electrica. La boca se sigue devorando a si misma, mientras ignora que en el silencio mas intimo hay una voz que dice: to fall in love.
viernes, agosto 13, 2010
La boca masoquista
La boca es adicta a sentir explosiones en su cielo , el sabor que inunda y arde entre las comisuras de los labios y las capas del paladar es doloroso, erosionante, largamente conocido, largamente deseado. Un sabor que ha estado allí desde el inicio del lenguaje, desde el inicio del deseo. El sabor del apetito, el sabor sin máscaras que acribilla la lengua e inunda la saliva. El sabor de un país, de una mujer, de una adicción. El sabor que si tuviera una metáfora sería la sensación de alfileres o espinas cercando el interior de la bóveda bucal.
La memoria de la boca
En este estadio la boca sólo reconoce algunos sabores, olvida otros. En estos días de reclusión y obituario los sabores que la boca recuerda son aquellos emparentados a la sal: la brisa marina, el sabor del agua del cuerpo, el sabor del agua del mar, las estalagmitas de sal naciendo en el paladar. En estos días las papilas de la boca y el olvido van de la mano. La boca olvida sabores. Olvidar un sabor es cerrar una puerta, escribir un epitafio.
Las conversaciones de la boca
(Aquí debe imaginarse el monólogo de la boca en silencio)
La boca no se mueve, no tiembla, no besa. A simple vista, la boca parece estar en reposo, callada, como flotando río abajo. A simple vista, la boca permanece impávida, pero en el silencio más exacto, en lo más profundo de los pasillos del esofago, la boca conversa en silencio consigo misma y con el silencio. La boca exclama en su mutismo, discute, cavila, erige oraciones como edificios, la boca argumenta, niega, reniega, la boca va creando una cadena de sonidos que no son capaces de emitirse, la boca se rie, se carcajea, expresa interjecciones absolutas y selvaticas. Allí, en el mutismo más perfecto la boca se comunica de la forma más inaudible y exacta.
cruzo la desmedida realidad
de febrero por verte,
el mundo transitorio que me ofrece
un asiento de atrás,
su refugiada bóveda de sueños,
luces intermitentes como conversaciones,
letreros encendidos en la brisa,
que no son el destino,
pero que están escritos encima de nosotros.
Ya sé que tus palabras no tendrán
ese tono lujoso, que los aires
inquietos de tu pelo
guardarán la nostalgia artificial
del sótano sin luz donde me esperas,
y que, por fin, mañana
al despertarte,
entre olvidos a medias y detalles
sacados de contexto,
tendrás piedad o miedo de ti misma,
vergüenza o dignidad, incertidumbre
y acaso el lujurioso malestar,
el golpe que nos dejan
las historias contadas una noche de insomnio.
Pero también sabemos que sería
peor y más costoso
llevárselas a casa, no esconder su cadáver
en el humo de un bar.
Yo vengo sin idiomas desde mi soledad,
y sin idiomas voy hacia la tuya.
No hay nada que decir,
pero supongo
que hablaremos desnudos sobre esto,
algo después, quitándole importancia,
avivando los ritmos del pasado,
las cosas que están lejos
y que ya no nos duelen.
Luis García Montero.
http://www.monchootero.com/10_vengo.html
La saliva de la boca del Sur se llama ciprina (liquida cartografia). A pesar del no beso, las dos bocas se comunican al llover.
Cuando ambas llueven se produce una tormenta de onomatopeyas, un resumen gutural de lo que para el lenguaje es inefable.
Encuentro la boca y trato de asirla mientras la observo besar a una montana.
jueves, agosto 12, 2010
El sabor de las fresas insertándose milimetricamente en las papilas gustativas. Estos días la boca sirve de bodega, de depositaria de sabores y silencio. Conversaciones interminables guardadas detras del rosario de la dentadura.
Otro bocado y las paredes de la boca van despertando. Mezclar temperaturar. La tibieza de la leche dentro de los pasillos del silencio.La boca llena de leche me recuerda a la siguiente cita de Menchu Gutierrez:
"El Libro de la boca dice que nuestra boca se alimenta de tierra pura, aire puro, fuego puro... y de sangre, de leche, de semen y de palabras.
A veces, sólo de palabras."
--Menchu Gutierrez. Detras de la boca. Siruela, Madrid, pág. 52.
miércoles, agosto 11, 2010
Bebo leche y pienso en mis huesos, me gusta imaginarme las trayectorias backwards, palabras y procesos en retroceso, al revés. La marea blanca sigue introduciéndose por mis labios hasta hacerme pensar, una vez más, en el lenguaje, en lo que realmente me gustaría decir, en lo que es posible decir. Cuando pienso en lenguaje, los 14 velos de la leche se transforman, poco a poco, en aterciopelados velos de sangre.
La leche-lenguaje abre una herida en la boca, una herida por donde fluctuan los sabores de lo descriptible y donde se sepultan los sabores largamente amados que ya no probaremos y no podremos volver a nombrar.
Termino mi vaso de leche y la "eñe" de daño, se vuelve un serpiente que escalda la lengua.
lunes, agosto 09, 2010
ahora que puedo decir tu nombre mientra soy feliz,
me siento en la ajena luminosidad de esta cocina
para agradecerte la perfecta construcción de mi coraza,
afanosas manos que pulieron uno a uno los rescoldos
y cerraron toda posibilidad de fisurarme,
que hicieron de mi tiempo una herramienta,
un mecanismo perfecto y testarudo en la búsqueda del daño.
Desobedecí
y la coraza parece un descampado y yo te amo,
y amo esta posibilidad de ir en contra mía,
ahora que puedo decir tu nombre mientras soy feliz.
domingo, agosto 08, 2010
Salgo de allí llorando. Lo sé, lo sé, la realidad está allí aunque a mi se me olvide. Aunque yo quiera olvidarlo. No puedo. A veces, no puedo."Si el muchacho no tuviera dieciocho, veinte años, sino cuarenta y nueve, sabría lo que todos saben: que la guerra nunca termina. El estado de sitio de la realidad es eterno. En la vida hay dolor y, más allá, sólo se extiende el reino de la muerte. Si el muchacho tuviera cuarente y nueve años sabría que ciertas verdades se callan por decoro y se guardan después bajo las venas para poder resistir el paso de los días. Si no tuviera dieciocho, el aprendiz de morfinomano tendría que saber que la falta de fe no es un continente recién descuebierto por los navegantes ilusos del siglo XX. "
Cristina Rivera Garza. Nadie me verá llorar. TusQuets. Barcelona, Pág. 99.
en su cama nunca me siento sóla y sin embargo,
lloro de felicidad y de rabia por la falta,
la sincronia desaparecida.
El aroma de ella: algo nunca marchito,
nunca sangrante,
a su lado siento que desaprendo el mundo
y el mundo se vuelve insignificante
cuando ella me habla con las manos.
Su cuerpo hace la oferta de quedarme,
¿podría yo alguna vez quedarme de verdad en algún sitio?
Lloro y lloro más, luego todo termina en carcajadas.
(Aqui va el signo de la plabra orgasmo)
Lacan y su amargura rondando las aristas del concepto: El amor es dar algo que no tienes a alguinen que no lo quiere.