viernes, diciembre 31, 2010

So happy with out reason or even better, just because. Yes, because I´m still breathing and the light is here agains my face.


Feliz año nuevo 2011!!!

jueves, diciembre 30, 2010

Tu nombre se me atraviesa cuando quiero decir palabra, dislocación, hoja que tiembla.

Hoja que tiembla a punto de caer
, ese debería ser tu nombre o lugar más hermoso del mundo o secreto peor guardado o color verde y olor a clorofila o puente y astilla o ascención o piedra opalina o arresolana del pacifico a las 5 de la tarde o cuerpo u ojos amarillos y dolientes o carcajada alegrísima o voz fricativa, carne de la carne, rojo y negro. Sin embargo, todo eso, es como decirte: ven, dejame verte bien, dime de nuevo la palabra aroma, cuentame otra vez de la nieve que tiembla. Dime todo eso, aquí, justo en el cuenco donde guardo mis secretos.

Se acaba el año. Al igual que los libros que nunca terminan en la última página sino en la anterior, se que este año se acaba hoy con esta lluvia, la música desconocida y melancólica, el globo de helio dentro de la cabeza, el trancurrir de las horas sin sorpresas y sin anclas. Se acaba hoy cuando ando con low battery. 2010, que año tan lleno de sorpresas felices, de encuentros, de nuevos puentes, de cambiar camino, el primer año de mi nueva vida. Un año desgastante y brutal al igual que hermoso y entrañable. Un buenísimo año a pesar de la precariedad, de la zozobra, de la distancia.

2010 y su travesía vertiginosa por los afectos, por poner y quitar nombres, unir nombres, cambiarnos a seres (ir)reconocibles y muchas veces felices.

"no es para quedarnos en casa que hacemos una casa / no es para quedarnos en el amor que amamos /
y no morimos para morir / tenemos sed y / paciencias de animal"


Juan Gelman (vía maria salgado y su invitación a la felicísima)
Los mejores libros del 2010 (Parte III) | El Economista


8. Capitalismo gore, de Sayak Valencia (Melusina)

Con este ensayo, la mexicana Sayak Valencia hace su debut desde el otro lado del Atlántico: es en Madrid donde se ha publicado el ensayo Capitalismo gore, que ha causado sensación tan solo por su título. A la manera del cine gore o el snuff, la adjetivación del sustantivo gore a un tipo de capitalismo entrevera una crítica que la filósofa, poeta y artista de perfomance, hace a las prácticas de producción de riqueza que se sustentan por medio de la ejecución sistemática de personas, prácticas comunes en las zonas fronterizas pero que en su ensayo ubica con preponderancia en el norte de México. Capitalismo gore habla de un tipo de capitalismo asesino, en donde la muerte es inherente al sistema de producción de capital: la muerte de los otros es el capital variable que posibilita el empoderamiento de aquellos a quienes Valencia denomina sujetos endriagos: narcotraficantes, sicarios, autoridades ladinas, etc. : para ellos (o en este sistema) el asesinato es también entendido como transacción.

Experta en teoría de género, Sayak Valencia aporta un análisis filosófico valiente, punzante, tenaz y acezante que es el reverso crítico a la cultura machista y heterosexista de buena parte del mundo occidental, y que en México se personifica en el macho mexicano, trasunto perfecto para el joven sin oportunidades laborales ni económicas o educativas y aspirante a convertirse en un sujeto endriago, pues sus modelos son: el héroe mafioso, el héroe criminal; es decir, los triunfadores efímeros, pero triunfadores al cabo, en las lógicas del capitalismo, los que tienen el dinero y el poder. Un ensayo belicoso y amargo para un país desangrado, desahuciado y en silencio.


martes, diciembre 28, 2010

Ahondar. Ahondo y empieza el abrirse milimétrico de los recuerdos,. En un momento ya no puedo seguir, los ojos, las manos, todo un súbito aleteo, todo un recuerdo que se vuelve otra vez realidad. Tengo necesidad de hablar, tengo necesidad de contar, quiero y no puedo. Tengo miedo de contar la(s) historia(s), de hacer giros y distorsiones, tengo miedo de ponerla en letras, de creérmela, de construirle una casa de lenguaje, una tumba de palabras. A veces quiero que la(s) historia(s) sigan girando en alguna cornisa del cerebro, un lugar al que casi nunca vuelvo, un lugar que es un armario a punto de destrozarse, donde se escapa la mano de una historia, el andar de otra, donde relucen pistolas y balas, sonrisas y décadas. El baúl de los recuerdos con los que no puedo. Ahondar y luego estremecerse y querer llorar. Los recuerdos me siguen estos días hasta el sueño.