lunes, enero 24, 2011

Me duelen las manos por el frío. Todo está cambiando. Me doy cuenta de que la poesía vuelve, vuelve, vuelve. Me duelen las manos y me tiemblan, todo está cambiando. Me doy cuenta de que desde que vivo en esta coordenada del planeta, nunca he vivido en una casa con calefacción, o en su defecto en todas las casa con calefacción que he habitado he entrado en verano, cuando la calefacción no es necesaria, y he migrado justo en el momento del crudo invierno, en el momento de la intemperie en los huesos. Me doy cuenta y me río. Soy un anti-pájaro, un ave que migra al contrario. Me doy cuenta de que a veces, unx sólo vive sin pensar en el frío en las manos, sin pensar en los finales, sin dejar que el sol del desierto y su calor abrasador nos abandone.