miércoles, febrero 09, 2011

Curiosa la risa, mejor dicho inaugural y herética. Mejor aún: sorpresiva y orquestal. La risa, la alegría, lo feliz son temas de los que no se ocupa mucho la filosofía, excepto la notable excepción que hizo Bersong en su estudio sobre la risa. Y son temas que me ocupan, me asaltan. ¿Cómo no reir? y por tanto, cómo no pensar en la risa, si esta nos atraviesa, nos irrupe, nos corta el paso por la calle.

Estos días siento la risa del mundo, me cae como la luz o el agua. Veo las caras iluminadas de mis amigxs. Veo la risa intempestiva de los extraños. Casi todo me hace reir, incluso comentarios adyacentes, no sé porque pero no quiero evitarlo. Quiero la risa y su cristalino devenir. Su intrínseco misterio que nos remueve el sistema respiratorio, que nos hace ventrilocuos de algo que nos pasa dentro y a la vez en lo inmediato. Emma Golman no podía concebir una revolución sin baile, yo además no puedo adscribirme a una revolución sin risa.


2 comentarios:

Antropóloga à la dérive dijo...

Me apunto!Jajajajaj

mono magnético azul dijo...

es que ese esa es la verdadera revolución, sino ¿para qué?