sábado, febrero 12, 2011

¿Qué decir de los fines de semana que son un paréntesis de tiempo en otro tiempo?

Leo poesía, mucha poesía, llego a ella como a un abrevadero. Quiero las letras de otrxs, las ganas de otrxs, las apreciaciones de otrxs, llego desternillada y con súbita melancolia. Llego a los libros de poesía sin preguntar pero justo ahora que no quiero saber me dan respuestas, que hacen un puzzle que no he comprado y se va armando en la habitación de mi cabeza.

¿Ya te dije que sigo queriendo a mis manos?
¿Ya te dije que en el sueño hay un abrazo prof-ético?
¿Ya te dije que 36 horas sin dormir con todos sus minutos me están pasando ahora por el cuerpo?

Creo que no te dije nada.

Creo que lo único que habla es la poesía de otrxs, las ganas de otrxs, la belleza de otrxs y yo aquí de forma irrefrenable y extrañamente candida me dejo hacer, me dejo dejarme, me voy fluyendo y tomo y doy y hago combinatorias con los cuerpos y las pieles.

¿Ya te dije que por lo menos dos de las poetas que leo se llaman María y a las dos las quiero?
le pregunto al libro cómo debería seguir el relato de este domingo travesti y me responde:

"¿No vas a llorar un poco? Mira que yo cualquier día me muero?"*

*María Salgado. 31 poemas. P. 53.