jueves, febrero 03, 2011

R me dice que no la pronuncie, que me ponga ambas manos alrededor de la boca, que construya mi muralla china de silencio. Me mira y mueve la cabeza negativamente, golpea el suelo ritmicamente con su zapato y dice: no la pronuncies. Pero yo no puedo evitarlo, la palabra se me escapa como un borbotón de agua, como un río que finalmente ha encontrado su cause. Surge enorme entre las paredes de mi esófago, me tensa la cuerdas vocales, me hace conciente de todo mi aparato fonético y finalmente emerge: regret.

R, baja los ojos apesumbrada y me dice: no debiste decirla. No debiste porque ahora tendrás que explicitarla, ahora tendrás que quemar las naves, tatuarte en la espalda un No U return. R, me dice que esa palabra es un camino sin regreso, un billete sólo de ida. Yo la observo y sonrío y afirmo: pero es así, quería decirla, quiero decir que de lo único que me arrepiento es de ella, de mi vida con ella. R, toma mis recuerdos y los pone frente a mí, me da una caja de cerillas y todo arde.

Los ojos se me iluminan con las llamas, al final...

Ya no hay ni cenizas