martes, marzo 01, 2011

Estoy leyendo "Marcos de Guerra: las vidas llloradas." de Judith Butler. Es un libro necesario, esclarecedor y estremecedor. Una idea me ronda la cabeza ahora, esta idea:

Butler traza un paralelismo entre los marcos de guerra y los marcos de la sexualidad. Es decir, política cultural y política sexual convergen en occidente dentro de cierta idea de modernidad como marco que divide al mundo, separándolo, diferenciándolo, expulsándolo bajo las coordenadas interpretativas de lo Otro del mundo blanco/heterosexual/normativizado/poderoso/discursivamente pertinente, y que a través de ello enfrenta colectividades que en realidad debería luchar por una misma causa: contra los mecanismos coercitivos y de violencia estatal, en lugar de reducirse a luchas identitarias.


Estoy tan estimulada mentalmente que siento que mi sinapsis es un campo magnético.