viernes, marzo 04, 2011

Granada

La necesidad de hablar con la luz, de caminarse a sí misma como una calle que tiene salidas desconocidas. Granada y las grandes conversaciones, las redes de afinidad y afecto casi inmediato. El sexyness de la inteligencia y la critica, elevado a muchas potencias. La voz de las cercanas y recientemente conocidas. El pancoreográfico de los afectos y sus deconstrucciones, pero sobre todo los cuerpos y sus danzas de manos y de venas.
El reto de cambiarlo todo desde la no resignación sino a través de la resignificación.
La paz que es desobediencia e insurrección no violenta.