domingo, marzo 06, 2011


Hay un estremecimiento y luego otros. El cuerpo deviene fuente, el cuerpo se vuelve agua. La boca del sur escupe e inunda las manos. Vuelvo al mundo. Aquí está R. Me observa, mientras yo sigo embargada por los vapores de la oxitocina. Mientras yo sigo temblando y sólo existe el espasmo y el aroma de lo que nunca puede enunciarse. R tiene una lupa. R, tiene en su mano un cuenco rebosante. Me acerca la lupa y el cuenco y me dice: míralo bien. Sólo por el aroma yo sé lo que es. Sólo por eso, yo sé que es el paisaje de mi cuerpo vuelto onomatopeya. R, ordena: observalo bien. Yo me llevo la lupa y el cuenco y exploro con atención milimétrica. El paisaje me atraviesa los ojos. El malva imposible, las ganas de tocarlo. Yo no le pregunto a R, pero ella responde: es tu placer traducido a colores.

2 comentarios:

Antropóloga à la dérive dijo...

Sonrisa...hoy, creo que es roja ;-)

Miss Violence dijo...

Ma chere!
Que bueno leerte y saber que nos veremos prontito.

Un abrazobeso!