viernes, marzo 11, 2011

Hemos llegado al hueco poplíteo. Vengo preparada, pero la avalancha de palabras me aturde. La única palabra que veo es No. R, me dice: sujetate fuerte, esta es la casa del No. Yo le digo: R, tengo miedo incluso de mover los labios, siento que cualquier susurro puede ser usado en mi contra. No quiero que me corten la lengua. R, me dice: tú querías venir y aquí estamos, a pesar de advertirte que este lugar sería insoportable. Yo siento que desfallezco, que no me puedo mover por la avalancha, al final, vislumbro una luz rosada y me dirijo hacia ella. R, me dice; sí ese es el lugar del no lenguaje donde los afectos se acercan. Yo empiezo a correr hacia ella.