domingo, marzo 13, 2011

Madre, ¿porque vives allí? mi voz es imperceptible, el quimo me entra por la boca y elimina todo sonido. R, me dice, yo hemos salido del hueco poplíteo. ¿No recuerdas?
Claro que recuerdo. Más que los hechos, la urgencia, el desembarcar en el latido de mi madre. Recuerdo la velocidad del viaje, llegamos allí a través de la vena popliíea, a ese hundimiento entre la arteria y el nervio.
Recuerdo también la combinatoria de palabras, la insoportable verdad de sentir, de ver el latido de frente sin poder tocarlo. Esa extraña mansedubre del amor y los puentes que nos llevan a todas direcciones. Recuerdo el mantra proveniente de hiato femoral, la voz de mi madre diciendo:
"A veces siento/que alguien nos encerró/ con llave/ en este mundo. Lo mismo que hice yo,/pero a lo grande."(1)

una y otra vez, una y otra vez...

(1)Héctor Viel-Temperley. Obra Completa. Ediciones del Dock, Bs As, 2003, p. 100.