martes, marzo 22, 2011

No hablo de amor y muerte sino de sexo y duelo. A veces no lo recuerdo, pero mi cuerpo se desarregla y es entonces cuando me percato de la primavera. Me acuerdo de la primavera fundacional: las primaveras. La del duelo antecediendo a la del sexo. En mi cuerpo van juntas. Grief y Ciprina. Estos días, como todas la primaveras, ando en el reverso de mí misma: en el desarreglo y la violencia. En las muchas palabras como astillas, en el rencor de no saber qué es o cómo resolver lo único que sabemos de la muerte: el duelo que se nos unta y es una película de atomos inextiguibles.