miércoles, marzo 16, 2011

¿Quién dijo que algo tenía que llamarse? R, me interpela, se ha dado cuenta de mi viaje por su cabeza. Me dice también que no intente entender su memoria visual. Me dice que los rectangulos azulísimos que ví se llaman: estar detrás de los ojos. El añil intenso de los ojos de R, resplandece.