domingo, abril 10, 2011

Abro los ojos y aparezco en este sitio. Los pasos de R, me producen contracciones. Observo las manos de R, tocando las paredes rosáceas, enciende una cerilla e ilumina. Las paredes son de un rosa vibrante y una húmedad inclasificable. Estan plagadas de grafías que yo asocio a la escritura cuneiforme. R, desliza sus dedos, deposita su mano suavemente,entre las estrias y yo tiemblo, inesperadamente, de placer. Con la respiración entrecortada, le pregunto dónde estamos. R, sonríe y su mirada me atraviesa. R sigue leyendo el Braille de aquellas paredes y yo empiezo a sofocarme. R, empieza a retregarse contra las paredes mientras me dice: estamos aquí para escribir tu nombre, estamos aquí para decifrar el amor de todas estas huellas dactilares. De repente, de entre las paredes reconozco tu nombre.