lunes, abril 11, 2011

Al principio no distingo nada, sólo avanzo hacia la incertidumbre. R va delante, repentinamente, algunos rayos de luz dibujan su silueta. R se queda fijada en mis ojos. Sigo avanzando hacia la luz, sigo mi caminar a tientas, poco a poco, se vislumbra una cortina de un tejido finísimo, una cortina o pantalla, no lo sé con certeza. La cortina es traslúcida, plagada de diminutas gotas que yo confundo con diamantes. Quiero tocar la membrana que ondea con mi respiración. R, me observa. Yo voy hacia la cortina y palpo su luz atravesada de diamantes. Le pregunto a R dónde estamos y ella responde: esto se llama epidermis, también conocida como El Valle De La Piel Gastada a Besos. Abro mi boca y atrapo un diamante, éste se vuelve agua al contacto con mis labios. R, dice eso se llama: agua de la piel: sudor.

Yo contesto: no R, esto se llama lluvia que cae hacia afuera, lluvia que nace del poro. Brisa rara.