lunes, abril 04, 2011

Camino al lado de R y toda su parafernalia espeleológica. Quiero ir con ella a tientas, sin luz y sin medida por los músculos de mi brazo izquierdo y sus montañas de humedad. Nos deslizamos brazo abajo al mismo tiempo que reimos. Nos deslizamos y siento el sabor de la sangre en mis comisuras, las ganas de hincarme los dientes por dentro, se lo digo a R. Llegamos al resquicio, R, empieza a cavar. Después de un rato encuentra una membrana finísima que enuncia: EXTREME PRIVATE EROS.