El café deslizándose lentamente por mi papilas gustativas. El café y las ganas de decir cosas. R, está leyendo. Ella no lo sabe pero la observo de reojo y atrapo su ojo sobre una línea: "No se puede amar tanto sin condenarse". Le digo: R, pensaba que ya te había curado de Baudelaire. R, dice: esto es como la Verdad, unx no termina de curarse nunca.
2 comentarios:
felicidades por el texto, me ha gustado mucho la reflexión sobre la verdad (entre otras cosas).
Srta!
Un verdadero placer leer que el texto ha sido de su agrado.
Un beso!
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