martes, abril 19, 2011

El espacio crítico como gag humorístico /el cinismo como icono publicitario

Entrar en una sala que anuncia “anticipándonos al siglo XXI” debería haberme prevenido de lo que me esperaba: entrar en un loop. Entrar en un loop crítico, decir de muchas formas las mismas cosas, decir NO ESTOY DE ACUERDO y decirlo con el lenguaje (visual) de la publicidad. Decir todo de nuevo con otro tempo (fast as you can) y otra iluminación. Volver familiar el objeto de la crítica, volverlo aceptable incluso vendible. La necesidad de la crítica y la fuerza de la contra-crítica. Decir lo que ya todxs sabemos pero raramente se dice: que consumismo significa consumirnos. Decirlo hackeando el universo visual del propio consumidor, dejándonos en un limbo entre el espacio crítico como gag humorístico y el cinismo como icono publicitario.

Las ráfagas visuales que nos tratan como cuerpos muertos, sin tiempo suficiente para obtener un criterio inmediato. La falta de tiempo y la risa fácil como armas arrojadizas. Ocho cortos comisariados por HAMACA, ocho:

  • "Los orígenes del marketing (pieza pluma sobre asuntos pesados)". León Siminiani. 2010. 6’
  • "All Resistance is Useless". Manuel Saiz. 2004. 03’20’’
  • "Meet my meat". María Cañas. 2007. 7min
  • "Producciones Visuales de la Sociedad de Consumo". Erreakzioa-reacción. 2000. 4’
  • "Canto IV". Rogelio López Cuenca. 2005. 5’40’’
  • "Cynicism 2". Technologies To The People. 50’’
  • "Llamadme Claudia". Venga Monjas. 27’ 51’’
  • "El fin del mundo". Alberto González Vázquez. 2010. 3’31’’

El oficio kamikaze de hablar en códigos cuasi-idénticos a los del enemigo para intentar subvertirlos. El riesgo de caer presas de nuestro propio juego de espejos, la capacidad de adaptación y fagocitación de los discursos insumisos que tiene el capitalismo.

La velocidad y el ritmo que nos mueven al unísono del "pancoreográfico" del consumo. La dificultad de discernir y la necesidad de discernir entre quienes quieren cambiar las cosas y quienes quieren sólo venderlas. La importancia de seguir gestando soluciones micro-políticas frente a la voracidad del sistema de consumo y su apelación a lo sentimental. Frente a la crítica el peligro de la hipercrítica y su indolencia intelectual. Frente al trabajo de denuncia de estos cortometrajes surge la aseveración urgente de entender que no todo vale, que el mundo es complejo y ya no puede ser leído en las vetustas polaridades del bien y del mal.

Ocho cápsulas de micro-política que nos ponen en un border interpretativo, que nos (in)ponen unos marcos de lectura, que afirman: somos consumidores y odiamos el capitalismo. Una grieta visual que entra en el ojo-espectador y se enfrenta a la posibilidad de que al contar un relato crítico éste se vacíe y sea simultáneamente fragmentado en slogans publicitarios, transformando su insurrección en un gag hilarante que se comercializará junto a otros productos en el mercado de la extimidad.

2 comentarios:

Ñu dijo...

Esto que dices "la voracidad del sistema de consumo y su apelación a lo sentimental" tiene que ver con lo que ponías del "emogore"? O me he desviado?

Supongo que sí, que por distintos cauces no sólo nos dicen a quién amar sino cómo hacerlo y cómo descodificar los sentimientos ajenos, cómo hacernos inmunes al sufrimiento ajeno y a la vez cómo tenemos que sentir o no sentir cierta empatía hacia ciertas situaciones que se nos venden ya "realidades codificadas". Me imagino ya una tienda donde uno vaya a comprar subjetividades estandarizadas...

O algo así...

Miss Violence dijo...

Nu, siempre tan brillante, tan acertada, un placer leerte.

Gracias por visitarme.

Un abrazo!