miércoles, abril 27, 2011

R se coloca de puntillas sobre mi omoplato izquierdo. Danza milimetricamente sobre sus bordes. Está descalza y sus pies me hacen cosquillas en el hueso vivo. Me pregunto que pretende al hacer equilibrismo sobre él. R, me dice, mientras salta al vacío: ahora vamos a jugar a ser aves. Mientras cae, yo vislumbro la transparecia de mis huesos, que alguna vez fueron alas, y reconozco mis ganas de volar.

2 comentarios:

cucho dijo...

me gusta lo que escribes

Miss Violence dijo...

Gracias, Cucho.