lunes, abril 04, 2011

Uñas de Superzorra


A María del Mar Valle y Chema


Hace unos días en Alicante, me re-encontré con mi amiga Chema, tenía ganas de verla y por supuesto, de escucharla. Chema siempre cuenta las mejores historias, lo narra todo con una chispa difícil de reproducir. Esa noche me habló de varias cosas, pero hubo una que quisiera rescatar. Me hablo de María del Mar Valle y su insugencia lúdico crítica desde lo border. María del Mar es una chica de 24 años, a quien la sociedad estigmatizadora, hegemónica y patologizante ha decido etiquetar como una mujer con cierto grado de deficiencia mental. La verdad es que lo de la “deficiencia mental” siempre me ha parecido de una soberbia sólo propia del heteropatriarcado. También me hace preguntarme: ¿por qué nadie habla de la deficiencia emocional? La respuesta sería brutal, puesto que no hay nadie que no tenga una especie de “tara” en ese y otros aspectos. Sin embargo, el quid de la cuestión sobre M. del Mar, no es la etiqueta que la patologiza socialmente, sino sus aportaciones a lo que algunas llamamos transfeminismo(s). Me explico:


Chema me contó que hace unos meses asistió junto con M del Mar, a un concierto de las Superbitches, lo pasaron genial, como esta otras tantas actividades a las que Chema va con María. A veces, Chema lleva las uñas pintadas de rojo putón o como yo lo denomino de rojo Tijuana, le quedan estupendas, así que el otro día María le pidió que le pintase las uñas del mismo color, no sin antes titubear un poco ante la posible estigmatización que haría de ella por llevar las uñas de dicho tono. María le dice a Chema: ¿Me pintas las uñas como las tuyas? Chema accede. María dice entonces: mmmm, ¿no irán a pensar que soy una puta?, Chema responde: ¿a ti te gustan las uñas así?, María afirma y Chema se las pinta. A los días, M del Mar va a su clase de lectura donde la profesora le comenta: María del Mar, no puedes traer las uñas así (así, significa rojo putón un poco despintadas de los días), a lo que M del Mar responde: ¿por qué no? Si son unas de Superzorra!. Cualquier otra se hubiera sentido juzgada, pero María encontró una forma de empoderamiento en estas uñas que la “estigmatizan” y de eso, queridxs, van los transfeminismos. Así que he decidido proponer a lxs demás que a partir de ahora, el saludo transfeminista sea el de uñas de Superzorra! Como si de un superpoder se tratara. Lo que más me gusta de esto es saber que todxs podemos hacer aportaciones desde nuestras diversidades especificas al movimiento transfeminista y que a mí me queda claro que me interesa aprender y escuchar lo que esxs otrxs tienen que decirnos.