miércoles, mayo 25, 2011

"No hay vuelta sin revuelta." Eso me espeta R, mientras se balancea sobre una aguja finísima que está clavada justo en el centro de mi exterioridad. "No hay vuelta sin revuelta". Me quedo pensando si R sabe lo que pasa afuera. Ella me dice: lo que pasa afuera es el sol y el viento, las ganas de reir, la pura felicidad de la gente en la calle, cada unx con su palpitar, cada unx con su latido. Los veo. Los observo desde la cristalina vinculación de tu ojo con el mundo. Los observo desde las cortinas de pestañas que son tus párpados y siento amor. Sí, siento amor por lxs extrañxs y su revolución.