viernes, junio 10, 2011

El sueño de R

Esto es lo que sueña R:
Volver al lugar de la infancia, al sitio que corta, mientras imagina un par de niñas extrañas que sueñan una con la otra. La niña de la isla con la mirada dentro del estanque, la otra con la avidez de ver como un anguila logra transformrse en otro pez, uno cuyo destino no sea ni la inmovilidad ni el silencio, la voz de Ra diciendo: mira los datiles, mira como se cubren las calles de altura que se precipita y cae.

R mira sus zapatos, botitas de talla pequeña hechas de charol resplandeciente, color rojo sangre. Piensa en la fuga y en el diminutivo de la fuga /hermanita/hermética/ en sus ganas de no soltar la mano de la niña-isla, la niña que en su infancia era un niño escondidizo, la tentación de R como una luz al fondo que la estremece y la atraviesa con la palabra heterosexualidad. R piensa que no puede enamorarse de un niño, eso no tiene sentido, eso contradice todo el teorema, Abre los enormes ojos y ve que la niña-isla-niño es una mujer que duerme y cierra los párpado como las aves. R se queda dormida pensando en que de nuevo tiene ocho años y la tentación de no quitarse nunca las botitas de sangre.