viernes, junio 10, 2011

Le digo desafiante: R sé qué sueñas.
Ella responde sin inmutarse:cuentamelo. Después pregunta: ¿qué podrías decirme de una infancia desterrada?,¿de esta imposibilidad de hablar en retrofuturo?, ¿de estas ganas de imposible que muerden las yemas de los dedos?
El deseo de hacerme un mundo a la medida donde sólo exista el cuerpo de Ra de los primeros días, el cuerpo sin miedo, el cuerpo que reconocer el placer de la carne y poco a poco se va quedando mudo y crece en un mundo paralelo. ¿Qué podría decir de que en mis sueños mi vestido no es negro sino amarillo? Amarillo es el color de estos dedos de crayola que buscan las paredes. Amarillo sólo podría escribirse en retrospectiva, desde un sitio que no es mío, desde ese devenir niñx deluzianamente.

Cuentame mis sueños.