lunes, junio 13, 2011

Pienso en voz alta en estos días. Largos soliloquios ante el papel. Pequeñas búsquedas, grandes encuentros con la conciencia y con la memoria. He estado pensando en seguir escribiendo las postales de R, en seguir hablando de mi cuerpo como un pretexto de una historia que no se puede contar y que aún así estoy contando a espaldas de mí misma. Pienso en las postales de R como en la contrucción de una casa. Una edificación del lenguaje. Hoy diambulando por mis libros encontre una puerta para la casa que es R. Un epígrafe es a un texto como una puerta a una casa: un lugar para entrar, un lugar para salir. Bienvenida y adiós. El círculo virtuoso de un proceso. Creo que las postales de R definitivamente empezarán con esta cita:


"Hay viajes que pueden contarse y otros que no. Los que no pueden contarse, a veces, se inscriben dentro de los que pueden contarse pero, al modo de esas inscripciones que grabamos en el interior de un anillo, esos signos para la memoria sólo son descifrables por quien ha realizado el periplo. Es así como decimos que, en el camino, se ha cumplido un viaje interior. (Chantal Maillard. Bélgica. Pre-textos, Valencia, 2011, p. 11.)"

2 comentarios:

Ñu dijo...

Qué curioso. Hoy hablé de este libro y de Chantall. Viva los Cultural Studies!! :) Un besazo.

Srta.cosoypego dijo...

maravilloso comienzo para un futuro libro en constante latido.