viernes, junio 10, 2011

R se detiene, se distrae de su tarea, deja de gusdar afanosamente órganos en cajas y se pone a leer. Y/o observo una caja pequeña, una que no había contabilizado dentro de nuestros trabajos y nuestros días. R, deposita suavemente un libro en el interior. Esta haciendo un equipaje secreto, un equipaje a mis espaldas. Le pregunto qué hay dentro. Me responde: manuales de supervivencia. Es decir, cerillas y libros por si naufragamos y necesitamos hacer humo, fuego o viento.

Oteo la caja y cojo el libro que R, ha depositado recientemente. Leo:

"Yo tengo la impresión
de que el lenguaje de que dispongo
ya no permite tomar posesión de mis verdaderos sentimientos.

La palabra ya no puede encontrarse en mis verdaderos sentimientos
sólo puedo ser literal,
literal en mi relación con el mundo,
sólo puedo ser literal,
como una noticia,
como la información
mi lenguaje se parece más a titulares de prensa que a otra cosa,
no tengo lenguaje para la imaginación,
las nuevas especies son las nuevas especies
y el torturador no encuentra otro nombre
que no sea el de torturador,
la incapacidad para las metáforas me ha vuelto menos humana..."(1)

"La consecuencia de la impotencia no puede ser la falta de piedad."(2)


R, ¿Crees realmente que esto puede hacer fuego?

Ya lo esta haciendo, mira las llamas en tus retinas.

(1). Angélica Liddell. Belgrado. Canta lengua el cuerpo glorioso.Artezblai. Bilbao. P. 24.
(2) Ibid.P. 23.