martes, julio 12, 2011

La luz hermosa cruzando la revolución, yo detrás de los ventanales de las 4 de la tarde. De verdad que no hay una luz como esta: inconfesable. Luego el abrazo del mar estrellándose con el azul de la camisa. Los delfines sucando el Pacífico y otra vez la luz dándome la bienvenida.