lunes, agosto 01, 2011



Cátedra de realización II

Bellas Artes: denuncian censura por un documental sobre aborto

Sociedad / Alumna afirma haber sido expulsada por “incitar” a la práctica “ilegal”

Nicolás Roa y Margot Valenzuela, durante la proyección del documental por el que fueron censurados

Una alumna de la facultad de Bellas Artes de la UNLP denunció haber sido censurada y expulsada de la cátedra de Realización II, de la carrera de Artes Audiovisulaes, tras la presentación de un documental que pone en cuestión los mandatos culturales que naturalizan la función de madre con el ser mujer y recorre las razones por las que una chica de 21 años decide interrumpir su embarazo. El objeto de la supuesta censura fue un fragmento en el que se grafica, a través de una animación, cómo practicar un aborto químico.

En repudio al hecho –la alumna abandonó la carrera– ayer proyectaron el documental llamado “Mujer no es sinónimo de Madre”, de 13 minutos de duración, en el patio de la sede Fonseca de la facultad.

“El documental trata de una chica que decide suspender su embarazo y relata el trayecto de su pensamiento, más allá de los hechos concretos. Y pone en cuestión el supuesto instinto maternal de las mujeres. Aborda una cuestión filosófica como qué es ser mujer o qué nos enseñan desde niñas”, declaró a Diagonales Margot Valenzuela, la alumna de 23 años que denuncia haber sido censurada, oriunda de Chile y realizadora del trabajo audiovisual, junto con Nicolás Roa, un coterráneo de 25 años.

El episodio se inició a finales del año pasado. Según la estudiante, el profesor Jorge Zanada le reprobró el trabajo por supuesta incitación a una práctica ilegal, y propuso que se quite el episodio referido a cómo abortar. Valenzuela aceptó con la condición de indicar en el documental que era una “versión sensurada”, pero no tuvo éxito. “Hace unos días me llegó una carta con la firma de Zanada que indica que no me puede aceptar en su cátedra porque entiende que insté a la práctica de un hecho ilegal, y que eso me hace cómplice”, señaló Valenzuela. “Por ese motivo, entre otros personales –continuó su relato–, decidí dejar la carrera en La Plata y comenzarla en Buenos Aires, porque no puedo perder un año”, concluyó.

Mientras aguardaban la asistencia del público, Margot y Nicolás repitieron, en tono de aclaración: “El documental habla de la coacción ejercida sobre la mujer, con respecto al ejercicio libre del aborto. No buscamos su legalización, ni incitar a que mujeres tomen la decisión de abortar, sino que se entiendan y acepten las razones que una mujer puede llegar a tener para decidir suspender su embarazo”, argumentaron. Y aseguraron que el método que se muestra es “legal”.

“Me entristecí mucho. Sentí que las manos que reprimen la difusión del documental son las mismas que no permiten que las mujeres ejerzan su libertad”, dijo Margot, en tanto que su compañero agregó: “Tenía entendido que esta facultad estaba a favor de la despenalización del aborto. El hecho me causó una mezcla de sorpresa y risa, sin contar las consecuencias que tuvo para Margot”.

EL DOCUMENTAL. El trabajo audiovisual comienza con la imagen de una joven embarazada que se debate entre tener o no a su bebé. Asegura que no toma su decisión a la ligera y concluye que toda decisión partirá desde el parámetro de la vida propia. Y concluyó que, a riesgo de ser tildada de egoísta, si tenía al bebé, su vida se “iba a ir al carajo” y, por ende, la de ese bebé. Prefirió creer en su “intuición” y decidió abortar.

Pasados nueve minutos del documental, aparece un cartel con información sobre qué hacer frente a un embarazo no deseado: “Si vive en un país donde el aborto es ilegal, puede recurrir al conocido aborto químico”, se indica, “el mejor y más seguro”, agrega. Luego, se hace referencia al tipo de medicamentos y la denominación con la que se consigue en farmacias. La forma de suministrarlo llegará de la mano de una animación que grafica los pasos a seguir y culmina con el consejo de recurrir al médico bajo la “excusa de un aborto espontáneo”.

“Tuvimos mucho cuidado para que no sean chocantes las imágenes. Nosotros queremos conciliar, acercarnos a la gente, que la mujer que ve el documental se pueda acercar, que piense que le puede pasar a ella”, se defendió Margot.