martes, agosto 23, 2011

Le digo que pensé que estaba descansando. Me devuelve una mirada incrédula mientras responde: contigo es imposible el descanso. He estado viajando por los parajes más lejanos y los órganos menos conocidos, incluso he revisitado tus articulaciones y tus huesos. Ha sido una larga jornada de reparación. Han sido unos meses intensos. El tamaño de la devastación es proporcional a 30 años. El ritmo de la regeneración, en cambio ha sido veloz. Le pregunto el motivo de su cambio de indumentaria. R: no puedes construir una ermita con un vestido tan bonito.