domingo, septiembre 11, 2011

Antes de la voz existía el órgano de los murmullos. Eso me dice R, mientras pasa las páginas del atlas de forma casi enamorada. Le digo que quiero saber más. Responde que ese órgano tenía la función de guardar los sonidos del mundo dentro de nuestro cuerpo, que allí se podían construir sinfonías de risas y crujidos, odas de truenos y saliva, sonatas de respiraciones y tintineo. Le digo que quiero saber qué pasó con él. Responde: llegó el lenguaje y el órgano perdió su función.

Siento pequeñas cosquillas, una especie de tañido de una campana diminuta en el ombligo. Se lo digo a R, ella asiente: justo allí estaba ubicado el órgano desaparecido.