viernes, septiembre 09, 2011

Dejalo pasar, dejalo que se instale. Dile que se quite las botas y los rastros de polvo, (los rostros de polvo). Dile que tome asiento. Prepárale café.

Escucha como abre los labios, como intenta la voz y la manos. Las nerviosas manos. Dejalo que nos cuente la historia de aquel itsmo de respiraciones, de ese órgano ya para siempre perdido del cual él es el único testigo. Preguntale, qué hacemos con el viento.

Dile que ya.

2 comentarios:

M dijo...

Linda, por aquí se te echa de menos.

Ten cuidado con las lluvias y los vientos, ¿vale?.

Besos transoceánicos.

Miss Violence dijo...

Queeridx!!! Yo también os echo mucho de menos.
Por aquí todo genial.

Besos emocionados!!!