sábado, septiembre 10, 2011

Le sirvo el café, observo sus manos en un contastante latido. Le sirvo café mientras declara: nos quisimos tanto esos días. La palabra días me abre como un hacha. La palabra días hace una especie de carrusel que desfila ante los ojos. Soy incapaz de asentir. Nos quisimos tanto esos días.

Le pregunto a R, que buscamos en esta voz.
R, me dice: saber que la memoria no es una isla sino un recopilatorio testimonial.

Me sirvo café y recuerdo cuanto nos quisimos esos días.
(La palabra días multiplicada por 1,840).