sábado, octubre 15, 2011

Estos días escribo todo el tiempo. Sin embargo, un pliegue, una especie de añoranza por la escritura. Una escritura que no llega a la grafía, que me ronda la cabeza, se pasea por la tráquea, me acompaña en el parpadeo, en el sudor, en la construcción del cuerpo. Una escritura que se queda debajo de los días, como un espectro sobre las teclas que no toca. Una escritura que podría definirse con la palabra ín-tima.