sábado, octubre 29, 2011

La sensación relampagueante de no haber dormido en días. Esa especie de lucidez que da lo liminal. El cuerpo sigue y despega, la boca es incapaz de ir a la velocidad de la cabeza y entonces, trastabillea, samplea, hace loop, orqueta un coreografía sináptica inseguible. Mientras tanto el sol y el viento y la leche deslizando tráquea abajo, entonces los murmullos, la velocidad, el ascensor horizontal que es otra forma de nombrar un tren o a un desafío.