jueves, noviembre 17, 2011

La pasión según G. T.

Primero llega el sonido. Un destello tientineante dentro de la cámara del oído. Luego, el sonido se reproduce mil veces (mil besos) y hace cosquillas. Finalmente aparece R. Lleva en la mano un puñado de hierro que no alcanzo a distinguir, lo lanza sobre la mesa y dice: ahora vamos a hacer el recuento.

Sobre la mesa hay llaves pequeñísimas. R, me insta a contarlas yo la observo de forma inqusitiva, no pienso mover un dedo sin saber hacia donde van los números de mis labios.

R dice que me siente y que me contará una historia. Toma una llave y luego espeta: esto es la pasión. Yo me río. Luego, acerca la llave a mi caja torácica y la abre en un instante. Súbitamente la vuelve a cerrar diciendo: lo ves, por esto es necesario contarlas. Saber el número exacto de llaves que pueden abrirte y siguen repartidas por el mundo.

Le digo que me cuente la historia de la llave. Me dice que esa llave alguna vez fue un órgano del pecho y que fue nombrado y extirpado por G.T para que nunca más perdieramos el control sobre las emociones, pero que a cada nueva extirpación, como la hiedra, crecían más piezas.

2 comentarios:

gaby rotten dijo...

Aquí la imposibilidad de un cerrajerx. Me encanta! :)

Miss Violence dijo...

Gracias por las conversaciones luminosas, por las pasiones compartidas, por todo eso que también (o por supuesto) es la LITERATURA.