lunes, diciembre 19, 2011

La belleza en el temblor de manos. Recordar el frío, sentir el frío de manera inédita, borrando todo recuerdo del frío antecesor, esa forma de hacer que el cuerpo siempre en presente frente a lo que acontece. Amo esta sensación de inmediatez ante la inclemencia del clima. Pensé que nunca más el frío, pero nos alcanza y nos dice que no importa la coordenada, que sigue siendo capaz de limpiarnos de todo, de arrancarnos del pasado y traernos perpetuamente al ahora. Bendito frío.