domingo, diciembre 25, 2011

Sábado 24 diciembre 2011 | 12:40
publicado por Christian Leal

Acostumbrados a dejarnos seducir por la publicidad y las partidas de edición limitada, parece raro que alguien tome conciencia de cómo las empresas nos empujan a comprar sus productos, marcando los roles de hombres y mujeres en la sociedad.

Más raro todavía, si es un niño de 5 años.

Es el caso de Riley, una pequeña que en medio de la juguetería, pregunta molesta a su papá por qué sólo los niños pueden comprar super héroes, mientras que las niñas se supone que deben comprar princesas.

“¿Y por qué crees tú que pasa eso?”, la alienta su papá.

“Por qué las empresas nos engañan para que compremos las cosas rosadas”, espeta Riley. “Algunas niñas pueden querer los super héroes y algunos niños querer las princesas. ¿Por qué sólo las niñas vamos a tener que comprar lo rosado y los niños las cosas de otros colores?”.

Una claridad envidiable.