martes, diciembre 06, 2011

Pasear por calles desconocidas de ciudades entrañables y pintorescas, mientras detrás de la nuca mi voz viene a visitarme y me dice que estoy escribiendo poesía, que debo volver a la poesía. No interumpir el paso, seguir en extravío bajo el sol de esta mañana primorosa, seguir escuchando mi voz que va leyendo y contruyendo fragmentos contra mi volutad, esa especie de tiranía que es haber desarrollado un espacio en el cuerpo que articula escritura automática aunque no quiera.

Me gustaría saber cómo se llama eso. Tendré que preguntarle a R.