jueves, abril 14, 2011

I have these strange feeling: I living in a loop. I need some rest.

martes, abril 12, 2011

El café deslizándose lentamente por mi papilas gustativas. El café y las ganas de decir cosas. R, está leyendo. Ella no lo sabe pero la observo de reojo y atrapo su ojo sobre una línea: "No se puede amar tanto sin condenarse". Le digo: R, pensaba que ya te había curado de Baudelaire. R, dice: esto es como la Verdad, unx no termina de curarse nunca.

lunes, abril 11, 2011

A veces el tiempo se pierde, se esconde de sí mismo y sólo existe el azul intenso y la nubes y quizá este paisaje desconocido.
Mientras el dulzor me inundaba la boca tú me creabas una etimología. Me dijiste: no es un postre, es un riesgo, es un expedición, una empresa improbable. Dijiste más: es aventarse hacia arriba, caer hacia el cielo.

R, dice ahora que tenemos que viajar hacia mi boca.
R, ¿por que hacemos todo esto?

Para perder el tiempo. Para contravenir al progreso. Para disfrutar, el camino es siempre cuerpo. Para desbancar la estúpida obseción por la historia, por el amor, por lo que nos dan y en realidad nos quitan. Lo hacemos por el latido, por el orgasmo y el descocimiento. Lo hacemos porque queremos que tu cuerpo sea tuyo, ser okupas de tu cuerpo. Para crear efímeras fenomenologías. Lo hacemos por el deseo de una épica de lo vencido. Para llorar la muerte de la memoria y para escapar de la triste disciplina de respirar.
Al principio no distingo nada, sólo avanzo hacia la incertidumbre. R va delante, repentinamente, algunos rayos de luz dibujan su silueta. R se queda fijada en mis ojos. Sigo avanzando hacia la luz, sigo mi caminar a tientas, poco a poco, se vislumbra una cortina de un tejido finísimo, una cortina o pantalla, no lo sé con certeza. La cortina es traslúcida, plagada de diminutas gotas que yo confundo con diamantes. Quiero tocar la membrana que ondea con mi respiración. R, me observa. Yo voy hacia la cortina y palpo su luz atravesada de diamantes. Le pregunto a R dónde estamos y ella responde: esto se llama epidermis, también conocida como El Valle De La Piel Gastada a Besos. Abro mi boca y atrapo un diamante, éste se vuelve agua al contacto con mis labios. R, dice eso se llama: agua de la piel: sudor.

Yo contesto: no R, esto se llama lluvia que cae hacia afuera, lluvia que nace del poro. Brisa rara.

domingo, abril 10, 2011



Esta canción dando vueltas por la cama. Esta noche me imaginaré que duermo contigo.
Abro los ojos y aparezco en este sitio. Los pasos de R, me producen contracciones. Observo las manos de R, tocando las paredes rosáceas, enciende una cerilla e ilumina. Las paredes son de un rosa vibrante y una húmedad inclasificable. Estan plagadas de grafías que yo asocio a la escritura cuneiforme. R, desliza sus dedos, deposita su mano suavemente,entre las estrias y yo tiemblo, inesperadamente, de placer. Con la respiración entrecortada, le pregunto dónde estamos. R, sonríe y su mirada me atraviesa. R sigue leyendo el Braille de aquellas paredes y yo empiezo a sofocarme. R, empieza a retregarse contra las paredes mientras me dice: estamos aquí para escribir tu nombre, estamos aquí para decifrar el amor de todas estas huellas dactilares. De repente, de entre las paredes reconozco tu nombre.
Home sweet home

Estoy en mi casa con bata de seda negra, jugando a ser Hugh Hefner.
Sabemos que todo viaje es interno, que a veces no es necesario moverse para desplazarse. Desplazamiento y extimidad, así Sevilla. He disfrutado mucho mi estancia aquí, he disfrutado ver como la luz y el aire hacen de espejo inmisericorde, espejo que expande. Salir de la seguridad de lo conocido y estar cerca y lejos y cerca. Saber que hay muchas formas de hacer las cosas pero sobretodo sentirme compenetrada con el hecho de hacer/construir desde sitios que no son los míos ni los conocidos. Observar dinámicas que me parecen realmente pertinentes y a la vez lejanas de m/í. Cercanía y afecto y desconocimiento o mejor aún cercanía y conocimiento con atisbos de afecto activista y político. Las cosas tienen muchos nombres, también la risa. La risa que es un lugar de desarme y a veces una piedra arrojadiza. Sentirme extraña y bien recibida y de nuevo extraña y bien. No tener un código simple para hablar del ahora.