sábado, junio 11, 2011

El órgano de la risa /el órgano de la ira

Caminamos por los pasillos detrás de mi estómago, estamos justo debajo del diafragma. Vamos aún más lejos, en el horizonte veo mi novena, décima y onceava costillas. Estamos del lado izquierdo de mi cuerpo. No sé que hacemos aquí. Como siempre ignoro todo acerca de mi propio y vital funcionamiento. Antes de internarnos en las células del órgano que desconozco, leo: Welcome to the spleen.

Me rehuso a entrar, me rehuso a entender. La avalancha nemoriosa me asalta. Recuerdo en un segundo qué significa spleen. R me dice: efectivamente estamos en tu bazo. Yo me siento perpleja y no quiero entrar porque los antiguos decían que ese era el órgano de la melancolía sin causa definida, de la angustia vital de una persona.

Spleen.

R me incita a hacer algo de arquelogía, sumerjo mi cuerpo en el bazo y me maravilla su proceso. Es el cuidador de la sangre, el destructor de células sanguineas viejas. Kali dentro de nosotrxs. R, me dice: es el órgano de la ira.

Yo recuerdo repentinamente que en el Talmud se dice que es el órgano de la risa.
"homólogos ontológicamente distintos pero sensorialmente indiscernibles."

--Arthur Danto. La transfiguración del lugar común del arte. Paidós.Barcelona. p. 103.
Me gusta despertar así: abrir los ojos y que las escenas me entren sin categorizaciones, una especie de objetos encontrados, vistos desde otro ángulo ::: FENOMENOLOGÍA:::. Siempre que despierto con el rostro vuelto hacia un ángulo inesperado deseo tener una cámara-ojo. Me gusta también cuando no puedo elegir entre comer y escribir, sentir como crece la necesidad de ambas. Luego, está el pelo acomodado por los sueños y la no preocupación por las manecillas y su metáfora de tiempo.

viernes, junio 10, 2011

Le digo desafiante: R sé qué sueñas.
Ella responde sin inmutarse:cuentamelo. Después pregunta: ¿qué podrías decirme de una infancia desterrada?,¿de esta imposibilidad de hablar en retrofuturo?, ¿de estas ganas de imposible que muerden las yemas de los dedos?
El deseo de hacerme un mundo a la medida donde sólo exista el cuerpo de Ra de los primeros días, el cuerpo sin miedo, el cuerpo que reconocer el placer de la carne y poco a poco se va quedando mudo y crece en un mundo paralelo. ¿Qué podría decir de que en mis sueños mi vestido no es negro sino amarillo? Amarillo es el color de estos dedos de crayola que buscan las paredes. Amarillo sólo podría escribirse en retrospectiva, desde un sitio que no es mío, desde ese devenir niñx deluzianamente.

Cuentame mis sueños.
El sueño de R

Esto es lo que sueña R:
Volver al lugar de la infancia, al sitio que corta, mientras imagina un par de niñas extrañas que sueñan una con la otra. La niña de la isla con la mirada dentro del estanque, la otra con la avidez de ver como un anguila logra transformrse en otro pez, uno cuyo destino no sea ni la inmovilidad ni el silencio, la voz de Ra diciendo: mira los datiles, mira como se cubren las calles de altura que se precipita y cae.

R mira sus zapatos, botitas de talla pequeña hechas de charol resplandeciente, color rojo sangre. Piensa en la fuga y en el diminutivo de la fuga /hermanita/hermética/ en sus ganas de no soltar la mano de la niña-isla, la niña que en su infancia era un niño escondidizo, la tentación de R como una luz al fondo que la estremece y la atraviesa con la palabra heterosexualidad. R piensa que no puede enamorarse de un niño, eso no tiene sentido, eso contradice todo el teorema, Abre los enormes ojos y ve que la niña-isla-niño es una mujer que duerme y cierra los párpado como las aves. R se queda dormida pensando en que de nuevo tiene ocho años y la tentación de no quitarse nunca las botitas de sangre.
R se detiene, se distrae de su tarea, deja de gusdar afanosamente órganos en cajas y se pone a leer. Y/o observo una caja pequeña, una que no había contabilizado dentro de nuestros trabajos y nuestros días. R, deposita suavemente un libro en el interior. Esta haciendo un equipaje secreto, un equipaje a mis espaldas. Le pregunto qué hay dentro. Me responde: manuales de supervivencia. Es decir, cerillas y libros por si naufragamos y necesitamos hacer humo, fuego o viento.

Oteo la caja y cojo el libro que R, ha depositado recientemente. Leo:

"Yo tengo la impresión
de que el lenguaje de que dispongo
ya no permite tomar posesión de mis verdaderos sentimientos.

La palabra ya no puede encontrarse en mis verdaderos sentimientos
sólo puedo ser literal,
literal en mi relación con el mundo,
sólo puedo ser literal,
como una noticia,
como la información
mi lenguaje se parece más a titulares de prensa que a otra cosa,
no tengo lenguaje para la imaginación,
las nuevas especies son las nuevas especies
y el torturador no encuentra otro nombre
que no sea el de torturador,
la incapacidad para las metáforas me ha vuelto menos humana..."(1)

"La consecuencia de la impotencia no puede ser la falta de piedad."(2)


R, ¿Crees realmente que esto puede hacer fuego?

Ya lo esta haciendo, mira las llamas en tus retinas.

(1). Angélica Liddell. Belgrado. Canta lengua el cuerpo glorioso.Artezblai. Bilbao. P. 24.
(2) Ibid.P. 23.
04 Sayak Valencia - Que bajo el falo pervive by elbillardelucrecia

15 libros: al modo del billar, "[...] quince bolas de la poesía latinoamericana más potente". Muchos cómplices, varias cervezas y mezcales, una que otra fiesta.
"Qué más, ¿quieren oír trova? [...] este no es el sitio ni el momento correctos. Nosotros nos aferramos a la interdisciplina, nos gustan las voces que suenan a motores y que ahuyentan a los misericordiosos."
R ¿por qué la memoria no es como un libro al que puedes arrancarle páginas?
Me observa y me extiende unas pinzas, me dice: la memoria del cuerpo también puede destruirse. Toma, puedes empezar por los dientes.

Sigo en la boca. Los libros van desfilando, colgando de mis encias. Algo se mueve bajo mis pies, es mi exhalación que hace estremecer mi lengua. Escucho mi exhalación y sé que el tsunami linguístico está por desatarse. Tengo algo que en las palabras de todxs se llamaría miedo o fe. En este lenguaje (de todxs) está el estertor y la posibilidad.
Necesito escribir, necesito escribir. Escribir es el sinónimo exacto de la necesidad. La necesidad de escritura como el hambre o la droga, como la casa a donde ir cuando ya no se puede ser más intemperie. Hablo desde el cuerpo, desde el reducto de músculos, carne, huesos y pelo. Desde las encias y desde la grasa, desde un no reflejo, desde la extimidad.

R me dice:entra en la boca.

Entro en mi boca y las hileras de dientes son como una blanquísima biblioteca, algo reluciente y cegador. Entro en la boca y siento el peso de la historia, como un libro en cada diente, un peldaño hacia lo abstracto. La materialidad del lenguaje en estas hileras feroces. El peso de los dientes, la responsabilidad de los dientes, es decir, las páginas de estos libros de huesos y leche.
R trabaja afanosamente. Esta guardando mis órganos, aunque en realidad mete objetos en cajas, objetos que van directamente conectados con mi cuerpo. Hay papeles que hicieron de mis piernas y mis días cosas veloces. Hay cartas que colapsaron los órganos sentimentales. Está el polvo y está la vida.

jueves, junio 09, 2011





Quisiera analizar, brevemente, la manera en la que el mercado-masculinidad esta promoviendo la figura de Andrej Pejic como la nueva top model; la forma emblemática en que este modelo (varon/heterosexual) reapropia las luchas de las drag queen, la lucha de liberación feminista, la lucha por la despatologización de la transexualidad y las vuelve un cóctel de moda encarnadas en su cuerpo, fagocitando la insurreción que estas luchas y desobediencias al orden establecido ha venido haciendo desde hace décadas. Recordemos que visibilizar las luchas no significa espectacularizarlas.

Considero que los marcos de lectura de la figura de Pejic son múltiples y que su imagen puede también presentar interticios de fuga, aunque estos no son evidentes sino ambiguos en su sentido menos agenciante.

¿Qué consecuencias reales tiene en la creación de un horizonte de sentido que Andrej Pejic está en el puesto 98 de la lista de las 100 mujeres más sexys del mundo, según la revista FHM?

Quizá su figura sirva para desdibujar poco a poco la categoría de NORMALIDAD.

miércoles, junio 08, 2011

Volveré a verte y abrazarte con la ropa puesta. Volveré a entrar en ti como se entra en una casa amada: sin zapatos, dando saltos, gritando tu nombre y dejando que el azul grisaseo de tu costado me cobije.

Esperame que llego pronto.


Desarmar una casa. Disponer la vida en cajas, todo de forma ordenada, todo con sonrisa y curiosidad. Otra vez lo desconocido, lo que esta fuera del concepto.Otra vez el nomadismo. Las ganas. Las ganas.
Los rituales pequeños


El aroma del café, las manos deslizándose por los alimentos, el sabor de las cerezas . Alimentarme, respirar, sonreir. Disfrutar de mi tiempo para mí, sin que mis días se vuelvan una sucesión interminable de rostros y citas. No preguntas ni demandas. Nada más que yo deambulando por mi casa.

martes, junio 07, 2011

Después de dar vueltas interminables sobre los mismos conceptos. Después de la estupidez y soberbia primermundista que quiere estar fuera del lenguaje, sé que me voy de aquí. Volveré a lo salvaje. Me voy.
Cae y luego se detiene, después vuelve y sigue y se detiene, asi la lluvia aquí. Así. Estoy en proceso de reconciliación con el agua.

lunes, junio 06, 2011

Me ofrece dos opciones: ver más o ver menos. Ambas son insoportables. Sé que R emplea toda su vocación aleccionadora conmigo. Sé que mis pupilas se dilatan ante ambas opciones. El deseo de quererlo todo no me abandona. La encrucijada, señalar dos posibilidades me hace levitar. La embriaguez de querer, realmente, todo. La horrible injusticia de decidir y la rebelión ante ello.

Estamos en un lugar de mi cuerpo donde hace viento, mucho viento, podría ser un órgano hecho de tornados. R me observa inquisitivamente esperando una respuesta. Decir más o decir menos. En lugar de responder pregunto. En lugar de responder los ojos se me llenan de alegría y pienso en que la felicidad tiene que ser un torbellino que arrastra agua y peces a su paso, que hace danzar los dedos sobre la epidermi, que crea hormigas afanosas que trasportan el deseo.

R me dice: estos son tus pulmones que se parecen a las costas de Taipéi.




Las subversiones del pop.

Rihanna. Men Down
I didn't mean to end his life
I know it wasn't right
I can't even sleep at night
Can't get it off my mind
I need to get out of sight
Before I end up behind bars

What started out as a simple altercation
Turned into a real sticky situation
Me just thinking on the time that I'm facing
Makes me wanna cry

'Cause I didn't mean to hurt him
Could've been somebody's son
And I took his heart when
I pulled out that gun

Rum bum bum bum
Rum bum bum bum
Rum bum bum bum
Man down
Rum bum bum bum
Rum bum bum bum
Rum bum bum bum
Man down

Oh, mama, mama, mama
I just shot a man down
In central station
In front of a big old crowd
Oh why, oh why
Oh, mama, mama, mama
I just shot a man down
In central station

It's a 22, I call her Peggy Sue
When she fits right down in my shoes
What do you expect me to do
If you're playing me for a fool
I will lose my cool
And reach for my fire arm

I didn't mean to lay him down
But it's too late to turn back now
Don't know what I was thinking
Now he's no longer living
So I'm 'bout to leave town

'Cause I didn't mean to hurt him
Could've been somebody's son
And I took his heart when
I pulled out that gun

Rum bum bum bum
Rum bum bum bum

domingo, junio 05, 2011


Le test de la poupée blanche et de la poupée noire por coach-michel

Sin palabras!

Tomado de: http://www.cahierdeterrain.blogspot.com
Caminar por un parque ahora, sentir el frescor de la hierba, escuchar tu risa y la música. Sentir la lluvia que poco a poco se mezcla con mi pelo. Limpiarme de todo.

Un texto colectivo, que a mi parecer es, acertadísimo.


La plaza

OPINIÓN: El feminismo y el movimiento Sol

En Sol estamos por lo de todos

Nos juntamos, como todas, para pensar las plazas. Pensar en lo que nos pasa, en lo que pasa alrededor, en lo que queremos hacer pasar... El siguiente texto colectivo aborda una pregunta: ¿qué sería para nosotras una democracia sexual real ya?, y una tensión: estar por lo de todos no es decir todos somos iguales.

- Pedagogía contra el pelo mediterráneo: dificultades de la acampada en Sol


Por Grupo de Trabajo sobre género y sexualidad
Viernes 3 de junio de 2011. Número 151
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Cartel que mostraba el primer lema del grupo de trabajo de feminismos. Fotografía: Saúl Ariza

Como mucha otra gente nos hemos preguntado en estos días qué es para nosotras la democracia real ya! Y como todos, hemos condensado su sentido en mil frases colgadas por toda la plaza: Que no nos representan, que la política entendida como representación de todos por parte de una casta (con intereses propios) no cabe en la anchura de nuestros deseos de estar, participar, debatir, cooperar, decidir, sentir con los demás.

Que no pueden representarnos porque nos precarizan la vida. No somos mercancía en manos de políticos y banqueros. La precarización de la existencia no es una novedad, tampoco es un discurso, sino que es la experiencia de la violencia sentida de mil formas que se ha acumulado, y hoy estalla en la plaza de Sol. Empleos de mierda, disciplina laboral, educación sin expectativas, falta de servicios para la vida cotidiana y supeditación de los que hay al interés privado, contaminación e insalubridad, especulación y esclavitud hipotecaria, encarecimiento de lo necesario y bajada de salarios, consumo absurdo, sobrecarga en las tareas de cuidar, jerarquías laborales y paro para disciplinarnos a todos … Y por eso, pesadumbre, malestar, hartazgo, sensación de no estar viviendo nuestra propia vida sino la que otros nos han diseñado bajo un aparente estado de normalidad cada vez peor disimulado.

Así que querer es poder, y ahora queremos.

Porque desde Sol y otras plazas, nos afanamos a golpe de martillo y de palabra en afirmar un estar distinto. La verdad es que no nos integramos, además, como dijo una mujer en la radio no nos dejan, y como no nos dejan nos preguntamos ¿pero quién quiere integrarse en esta mierda de mundo?

Todo esto nos lleva a empezar a construir por lo común –la crítica a la representación y su íntima conexión con el capitalismo-, la democracia, lo real y el ya. Y por eso no queremos abrir diferencias entre nosotros. Fundamentalmente de dos tipos: las que nos recuerdan que tenemos ideas distintas sobre estas tres cosas, pero también las que nos recuerdan que no vivimos de igual modo su ausencia. Una tiene que ver, según dicen algunos, con las ideologías que en el diálogo van aflorando, y la otra, con las identidades complejas que crea y/o refuerza este mundo cruel (hombres, viejos, estudiantes, mujeres, niños, inmigrantes, asalariados, pobres, jóvenes, domésticas, jóvenes mujeres, amas de casa, sin papeles, pensionistas, putas, hipotecados, negras, maricas, etc.).

Así que insistimos: todos iguales, todos a una, todos por lo que nos une, porque… ¿qué sentido tiene construir a partir de las diferencias que se nos imponen como disciplina? Pues ninguno, la verdad. La plaza está atenta cuando se trata de privilegiar lo de unos porque aquí estamos por lo de todos.

Sin embargo, estar por lo de todos no es lo mismo que decir todos somos iguales, como nos cuentan los liberales. El intenso deseo de estar juntos no nos puede llevar a pensarnos de nuevo como sujetos desencarnados, abstractos, sin atributos… es decir, sujetos y grupos concretos disfrazados de cualquiera.

Estar por lo de todos, construir un todos es explicarnos las vulnerabilidades y las desigualdades que vivimos, así como la potencia que cada cuál aportamos. Estas fragilidades y riquezas nacidas de la acción de situarse a golpes en y contra el mundo no surgen como cuestiones personales, sino que nacen de un pensamiento de oposición. Somos rebeldes porque el mundo nos ha hecho así!

Esto da lugar a algunas contradicciones. Estar por lo de todos también implica incorporar la singularidad que todos somos y que, ya lo estamos viendo, difícilmente se deja representar.

Algo de eso parece resonar en lo sucedido respecto a la pancarta “La revolución será feminista o no será”, que fue mal recibida por alguna gente como una señal de división. Muchos pensaron: ¿pero esto no era un movimiento que no se presentaba bajo ninguna “bandera”? Pero, ¿no se trataba de estar unidos y no generar divisiones? Hombres, mujeres… ¿qué más da? Aquí estamos juntos.

En ocasiones, desde el movimiento Sol resulta difícil imaginarnos como personas que no están incluidas desde un principio dentro de una ciudadanía igualitaria. Al fin y al cabo Sol es el Km cero. Más aún, ciertas luchas se entienden como particularistas, como es el caso del feminismo, aunque éste al reclamar derechos para las mujeres y la gente “trans” del sexo esté reclamando para todos, también para los que han de perder privilegios heredados.

La dinámica en todo caso ha de ser enriquecer, poner lo propio para mezclarlo con lo de los demás, porque además es así como se da. Entonces, podemos preguntarnos qué sería para nosotras la democracia sexual real ya.

Pues sería un mundo en el que se acabara con la manera en la que la democracia existente separa a los sexualmente discriminados, las mujeres, maricas, raros… de la capacidad para decidir sobre nuestras vidas. Porque si la política tradicional está en crisis, ésta atañe de forma particular a las mujeres. La política convencional y las mujeres están especialmente divorciadas, por mucho que una minoría se integre sin chistar en el funcionamiento de partidos, sindicatos e instituciones.

También en la plaza cuesta estar cuando una habla de encargarse de cuidar a otros si no se reparten las responsabilidades o se crean (como se ha hecho) espacios infantiles o habilitados para gente diversa. O cuesta cuando no se cuestiona el acceso naturalizado de los hombres a la palabra pública y a ser portavoces. O cuando se lanzan consignas críticas que –sin pensar- presumen que los sujetos políticos no pueden ser las desheredadas de la tierra (que gobiernen las putas, que sus hijos no saben). O cuando la democracia no llega a la casa patriarcal y se queda sólo en la plaza, o cuando la plaza no es accesible para todos. El código genético de la democracia existente es excluyente, porque instituye ciudadanos de segunda y de tercera, y porque sólo es ciudadano el individuo que llega ya “producido” a la plaza, una vez ha eliminado de su existencia política todo lo que le recuerda su condición de cuerpo vulnerable. Así que la democracia, para que sea real, ha de pensarse también como democracia sexual, migrante y diversa.

Y es que además nuestros gritos de democracia real atacan las diferencias que nos impone el capitalismo, que no duda en dividirnos para así explotarnos mejor acudiendo para ello a mil argumentos, activando de paso prejuicios raciales, sexuales y de todo tipo. Decir que esta crisis no la pagamos nos hace pensar en cómo acabar con el hecho de que la pobreza, el paro, la precariedad afectan de forma sangrante a las mujeres, especialmente a las de clase baja, entre ellas las migrantes. Cuando hay crisis hay recortes y ahí se revela, una vez más, que el empleo femenino es subsidiario y que la precariedad femenina es aceptar la temporalidad, la media jornada y la discontinuidad manteniendo el tipo, e incluso acudiendo a argumentos de conciliación.

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Partes que quedaron del cartel cercenado. Fotografía: Saúl Ariza

El paro femenino es perfectamente tolerado por el sistema. Todo esto genera dependencia heterosexual y diferencias de poder en las familias, hecho que tampoco ayuda mucho para una democracia real. Cuando hay crisis se recortan servicios –y nos es que haya muchos- y toca comprarlos (a la mierda la salud, la escuela infantil, los libros, el comedor, las residencias, las ayudas de todo tipo, etc.). Cuando la cesta de la compra es más cara y todo es mercado, incluido la vivienda, el trabajo en la casa crece. Y las mujeres –ya sabemos- estamos muy dispuestas a arrimar el hombro privándonos incluso de lo propio (el tiempo, el espacio, la integridad psíquica, la creación… la plaza).

Para nosotras y nosotros, imaginar la democracia real ya es pensar las desigualdades que nos atraviesan, también como género y sexualidad. Y es por eso que no la podemos imaginar sin el feminismo, o los feminismos, que son los lugares desde los que aportamos reflexión, combate, vida.

Nuestra idea del feminismo no tiene nada que ver con la lucha de sexos, sí con luchar contra las desigualdades de sexo. Tampoco tiene que ver con excluir, sí con señalar privilegios y buscar lugares más igualitarios. No tiene que ver con la censura y el dogmatismo, sí con acabar con las jerarquías ocultas tras lo normal, lo que se da por sentado. Porque… aunque duela, en las plazas, por muchas razones, no todos somos iguales, por mucho que queramos serlo ya! Y es ese deseo de querer serlo ya el que ha de llevarnos a pelear contra todo lo que nos hace desiguales.