martes, enero 10, 2012




El sincretismo mexicano no deja de sorprenderme nunca. Investigando sobre modas y masculinidad, encuentro esta mezcla tan particular de musica tribal: lo ritmos africanos, la música prehispánica, cumbia, entro otras mezclas.

Me intriga seriamente la forma en que esta nueva moda del norte reapropia una serie de indumentarias y las descontextualiza: la cresta de los punk, las botas (exageradamente picudas, yendo más allá de lo barroco y desestabilizando el uso "apropiado" de dicho calzado, conviertiéndolo en un objeto plurisarado de difícil lectura y de alguna manera ridiculizando/ volviendo hiperbólica la performance lo norteño en México), la música tribal, los pantalones extremadamente estrechos usados por la cultura indie, algunos pasos de las coreografias del table dance, uso de máscaras. Lo que me parece realmente intrigante más allá de esta indumentaria del pastiche es la forma en que limita y/o explota algunos usos de la performance de la masculinidad.

Las botas y los pantalones dificultan la libre movilidad de los varones que les portan, haciendo que de alguna manera éstos se vuelvan objetos decorativos, también cuentionan la legitimidad de ciertos componentes visuales entendidos como propios de la feminidad: el uso excesivo del color, lentejuelas y combinaciones imposibles, la punta de las botas vendría a ser directamente proporcional a la altura de los tacones en las mujeres, ambos son decorativos e inmovilizan.

Así la cultura tribal, me desata varias preguntas sobre la forma en qué se está performando la masculinidad en México y cual es su relación con la cultura pop, el pastiche, la globalización y el mercado, las coreografías sociales y sus movimientos.

A continuación les dejo un pequeño video donde hablan un poco de los origenes del Tribal en México.