sábado, enero 28, 2012




El primer día que entre a este conglomerado de cuerdas, hierro y peso, lo único que me pasó por la mente fue el deseo de poder suspenderme sobre mis propios brazos. Se lo dije: "habré llegado a algún lado el día en que pueda hacer la imagen de un@ crist@ sin cruz, una especie de caída libre suspendida a unos palmos del suelo." Ella me observo con extrañeza, pensaba que mis intenciones eran otras, pensaba que quería ser tan leve, tan breve como un pájaro o un hilo. Le dije que no. Le dije que yo quería la fueza, la fuerza suficiente para autosuspenderme, poder literalmente conmigo misma, que todo lo que pasará por mi cuerpo entre ese momento y aquél serían cuestiones de un proceso no de un fin en sí mismo. A 95 días de aquella conversación he logrado esa primera meta.

2 comentarios:

Srta.cosoypego dijo...

Me encanta la obra de Francesca Woodman, hace un par de años pude ver una muestra de su trabajo y quedé impresionada.
Felicidades por tus 95 días!!admiro tu fuerza de voluntad! beso

Miss Violence dijo...

Y yo te admiro a ti y tu arte. Un beso!